inversión extranjera en Indonesia

Nueva Lista Positiva de Inversiones

Hace unos meses, en uno de los artículos dedicados a una de las economías más pujantes del Sudeste Asiático, la indonesia, comentaba el elemento que a mi juicio más ha contribuido a esta pujanza en los últimos años, el proceso de liberalización de la inversión extranjera en Indonesia, a raíz de la entrada en vigor del Decreto Presidencial 10/2021, de 2 de febrero, sobre Líneas de Inversión Empresarial. Un Decreto que trajo consigo, entre otras novedades, la derogación del Decreto Presidencial 44/29016, de 16 de mayo, sobre Sectores Cerrados y Abiertos con Condiciones a la Inversión; la reforma de la Ley 25/2007, de 26 de abril, sobre Inversiones; el desarrollo de la Ley 11/2020, de 5 de octubre, sobre Creación de Empleo (más conocida como «Ley Omnibus»); y, en definitiva, la sustitución de la célebre Lista Negativa de Inversiones por otra, la Lista Positiva de Inversiones.

Grupos de sectores abiertos a la inversión

Ello supuso el establecimiento de cuatro grandes grupos de sectores abiertos, con más o menos matices, a la inversión: a) Sectores prioritarios (245); b) Sectores sujetos a ciertos requisitos o limitaciones (46); c) Sectores abiertos a grandes empresas, incluidas empresas extranjeras, pero subordinados a una asociación obligatoria con cooperativas y micro, pequeñas o medianas empresas (51); d) Sectores reservados a cooperativas, micro, pequeñas o medianas empresas (112); y e) Sectores completamente abiertos a la inversión extranjera en Indonesia por no estar incluidos en ninguno de los grupos anteriores. En este último caso, la posibilidad de que un inversor extranjero sobrepase el tradicional límite del 49% y llegue al 100% pasaba a ser una realidad en, por ejemplo, petróleo y gas, electricidad, puertos, industria farmacéutica, hospitales o telecomunicaciones, entre otros sectores.

Una cuestión importante a plantear en este contexto es la de si un inversor extranjero puede adquirir tierra o no, cuestión sujeta, por su sensibilidad, a ciertas limitaciones, que impiden que aquél pueda tener la propiedad absoluta («Hak Milik») de la misma, según lo previsto en la Circular IMI-0820.GR 01.01, de 20 de diciembre de 2022. La razón de esta limitación es la necesidad de protegerla de la inversión extranjera con el fin de reservarla a los indonesios, lo que significa que el inversor extranjero, si bien no puede adquirirla, sí puede en cambio arrendarla, habitualmente por un período de 30 años, renovable por otros 30. Con todo, una forma de evitar en parte este inconveniente es mediante la constitución de una PT PMA, a la que me referiré a continuación, y que sea ésta quien la adquiera, aunque es importante destacar que los tipos de tierra disponibles en estos casos se limitan a ciertas categorías.

Vehículos legales para canalizar la inversión

La más habitual, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 5 de la Ley 5/2007, es la sociedad de responsabilidad limitada con capital cien por cien extranjero (PT PMA), que exige, como requisitos más importantes, contar con un mínimo de dos accionistas, ya sean personas físicas o jurídicas, que eventualmente pueden simultanear esta condición con la de comisionado y administrador respectivamente; y un capital mínimo plenamente desembolsado de unos USD 660.000, dependiendo del tipo de cambio vigente de rupia indonesia a dólar. Además de la PT PMA, hay otra opción, la sucursal, que cuenta, es cierto, con una serie de restricciones, al carecer de personalidad jurídica propia y estar supeditada en su objeto social al de la casa matriz, aunque en cambio no tiene la elevada exigencia de capital de la PT PMA, ya que solo requiere demostrar la capacidad financiera necesaria para desarrollar su actividad.

Requisitos para ejecutar la inversión

Entre los requisitos que un inversor extranjero debe considerar a la hora de realizar una inversión, especialmente si es una persona jurídica, es la obtención de una licencia, que se tramita a través de la plataforma digital «Online Single Submission » (OSS), en la actualidad «One Single Submission Risk-Based» (OSS RBA), tras la reforma efectuada por la regulación gubernamental 5/2021, de 2 de febrero. Como consecuencia de la misma, las actividades empresariales se clasifican según su nivel de riesgo -bajo, medio o alto-, lo que determinará el tipo de licencia requerida, sencilla o compleja, en función de aquél, reservándose estas últimas para sectores como la energía, el comercio, la industria, el transporte, la educación o el turismo. Una vez obtenida, es válida en tanto en cuanto el inversor esté ejecutando su plan de negocio, salvo que le sea revocada, a reserva de otras, específicas, igualmente exigibles.

Incentivos a la inversión extranjera en Indonesia: fiscales y no fiscales

Al igual que otros países de la zona, Indonesia cuenta con incentivos fiscales y no fiscales para atraer al inversor extranjero, ya sean, en el primer caso, desgravaciones fiscales, vacaciones fiscales o superdeducciones fiscales; o, en el segundo, exenciones de derechos arancelarios. Las desgravaciones fiscales están especialmente pensadas para nuevas inversiones de capital o el aumento de las ya existentes, pudiendo llegar en ciertos sectores al 30% del impuesto de sociedades (IS) a lo largo de 6 años, siempre que sean de alto valor, alta absorción de mano de obra y alto contenido local. Las vacaciones fiscales, por su parte, pueden llegar a alcanzar el 100% del IS entre 5 y 20 años, para inversiones a partir de 30.875.000 dólares en sectores que incorporen nuevas tecnologías y posean un valor estratégico para la economía indonesia. Y las superdeducciones fiscales, en fin, de hasta el 300% de gastos en I+D.

Además de los incentivos fiscales para la inversión extranjera en Indonesia que acabo de mencionar, hay otros de carácter específico destinados a inversores que hagan negocios en las Zonas Económicas Especiales (KEKs), en las Zonas de Desarrollo Económico Integrado (KAPETs), en las Zonas Francas (FTZs), en las Zonas Industriales (KIs) o en Nusantara (IKN), la nueva capital, que solo cito de pasada, para terminar, en esta apretada síntesis, con los incentivos no fiscales, como las exenciones de derechos arancelarios. A este tipo de exenciones, alineadas con objetivos políticos, económicos o sociales, Indonesia tampoco es ajena, sobre todo en materia de inversión extranjera, con exenciones en la importación de maquinaria, bienes y materiales necesarios para la producción local, que oscilan entre el 100% ( equipos principales, repuestos, materias primas o consumibles) y el 50% (equipos auxiliares).

Antonio Viñal
Lawyer
AVCO Legal
madrid@avco.legal

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