Ilustración futurista que representa la 'Visión Dorada' de Indonesia, mostrando un tren de alta velocidad, una ciudad moderna con energías renovables, el monumento Monas y engranajes industriales. El texto superpuesto dice: 'INDONESIA: PLANES NACIONALES DE DESARROLLO Y PRODUCTIVIDAD 2025-2045 VISIÓN DORADA'.

1. Plan Nacional de Desarrollo a Largo Plazo 2025-2045

Hace unos años, durante su primer mandato como presidente, Joko Widodo (Jokowi) lanzó la idea de poner en marcha lo que él llamó «Visión Dorada Indonesia 2045» (» Visi Indonesia Emas 2045″), con el objetivo de hacer de Indonesia un país soberano, avanzado, justo y próspero en 2045, coincidiendo con el centenario de su independencia. A tal efecto, se inició un largo proceso de consultas que culminó, bajo la presidencia del sucesor de Jokowi, Prabowo Subianto, con la adopción del Plan Nacional de Desarrollo a Largo Plazo 2025-2045, basado en cuatro pilares, de acuerdo con los cinco principios fundamentales del Estado indonesio formulados por Sukarno en 1945 («Pancasila») y la Constitución: impulso de los recursos humanos y fomento del espíritu empresarial, promoción del desarrollo sostenible, fomento del crecimiento equitativo y mejora de la conectividad y, por último, fortalecimiento de la resiliencia y gobernanza nacionales.

Junto a estos pilares, el Plan contempla diversas estrategias, todas ellas determinantes para que Indonesia se convierta en una de las mayores economías del mundo en 2045, sobre todo las que guardan relación con: a) la educación, la protección de capacidades y el emprendimiento; b) las reformas estructurales, en particular la simplificación de leyes y reglamentos, la perfección de la seguridad jurídica y la eliminación de la corrupción; c) la diversificación económica, pasando de un modelo basado en materias primas a otro impulsado por la industria manufacturera, la tecnología digital y los servicios; y d) la consolidación de la presencia de Indonesia en foros internacionales -crucial en una situación geopolítica tan delicada como la actual- para contribuir a favorecer el equilibrio y la estabilidad de la comunidad internacional.

2. Plan Nacional de Desarrollo a Medio Plazo 2025-2029

El Plan Nacional de Desarrollo a Largo Plazo prevé, dado su extenso ámbito de aplicación temporal, su ejecución por fases, de cinco años de duración cada una, siendo la primera la contenida en el Plan Nacional de Desarrollo a Medio Plazo 2025-2029, adoptado por el Decreto Presidencial 12/2025, de 10 de febrero. En él se describen ocho misiones («Eight Asta Cita»), claves para llevar a cabo la pretendida transformación económica y social, de las cuales, por su importancia y trascendencia para las empresas españolas interesadas, destacaré tres: el desarrollo contínuo de las infraestructuras; la expansión progresiva de las industrias basadas en recursos naturales; y el fortalecimiento -tan necesario, tan urgente- de las reformas políticas, legales y administrativas en marcha, así como la prevención y erradicación de la corrupción, un mal al que Indonesia, como otros países de la zona, no es desgraciadamente ajena.

La ejecución de estas misiones debería permitir, en el lapso contemplado, la consecución de, entre otros, los siguientes resultados: aumentar la renta per cápita hasta conseguir igualar la de los países desarrollados (con un incremento de la tasa de crecimiento económico del 5,30% en 2025 al 8% en 2029 y del ingreso nacional bruto (INB) per cápita de USD 5.410 en 2025 a USD 8.000 en 2029); mejorar el liderazgo de Indonesia en el mundo (con una escalada del puesto 33 en el Índice de Poder Mundial (IPM) en 2025 al puesto 29 en 2029); perfeccionar la competitividad de los recursos humanos (con el paso del 0,56 en el Índice de Capital Humano (ICH) en 2025 al 0,59 en 2029); y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero hasta alcanzar las cero emisiones netas (con la evolución del 76,49% en el Índice de Calidad Ambiental (ICA) en 2025 al 77,20% en 2029).

3. Plan Maestro Nacional de Productividad 2025-2029

Consciente de los retos a los que se enfrenta el país, derivados, por un lado, de un contexto global incierto (fragmentación geoeconómica, volatilidad climática, cambios en las reglas del comercio internacional), y, por otro, de una productividad en declive (de hasta un 2,60% en la década pasada), el Ministerio de Planificación del Desarrollo Nacional (BAPPENAS) lanzó, en colaboración con la Organización Asiática de Productividad ( OAP), el Plan Maestro Nacional de Productividad 2025-2029. Un lanzamiento que parte de un axioma tan claro y evidente como es que sin la productividad, que está en el corazón de cualquier plan de desarrollo y es un factor esencial del mismo, difícilmente puede materializarse el lema de «Smart People, Smart Economy, Smart Nation», con el que se pretende transmitir a propios y extraños un mensaje orientado a resumir el propósito del Plan y generar confianza en él.

Este Plan, complemento del Plan Nacional de Desarrollo a Medio Plazo 2025-2029, está estructurado en torno a diversas palancas estratégicas que parten de un elemento crucial, la importancia de la productividad total de los factores (PTF) en el crecimiento -como ya había anticipado Robert Solow, por cierto, en 1957- y de sus tres variables (la fuerza laboral, la asignación de recursos y la apertura comercial). Entre estas palancas estratégicas, a mi juicio destacan sobre todo tres: la coherencia regulatoria; las infraestructuras y la transformación digital, incluyendo logística inteligente y parques tecnológicos regionales y la educación y la investigación y el desarrollo. La primera, coherencia regulatoria, y su corolario, simplificación administrativa, contribuirán sin duda a agilizar trámites, eliminar obligaciones redundantes y fomentar la digitalización, y ello a pesar del reciente lanzamiento de la plataforma INA Digital, indispensable, pero no suficiente.

4. Concreción de pilares, estrategias, misiones y palancas

Como he expuesto líneas atrás, el Plan Nacional de Desarrollo a Largo Plazo parte de un esquema teórico, razonablemente estructurado, que está dividido en diversos pilares y estrategias; el Plan Nacional de Desarrollo a Corto Plazo hace lo propio, a su vez, con distintas misiones; y el Plan Maestro Nacional de Productividad, en fin, intenta algo similar, con diferentes palancas. Ahora, la parte más compleja, y a la que hay que prestar más atención, es a la concreción de todos estos Planes, y sobre todo, como digo, a sus respectivos pilares, estrategias, misiones y palancas, en los distintos niveles nacionales, regionales o provinciales (regencias -«Kabupaten»- y ciudades -«Kota»-), para poder calibrar el alcance y contenido del cambio de modelo productivo que se pretende llevar a cabo, las oportunidades de negocio que el mismo pueda dar de sí y, en este contexto, el encaje de los intereses de las empresas españolas en él.

5. Infraestructuras y colaboración público-privada (PPP)

Si nos detenemos en las misiones del Plan Nacional de Desarrollo a Corto plazo y en las palancas del Plan Maestro Nacional de Productividad, observamos que en ellas se hace especial hincapié en el sector de las infraestructuras, imprescindible para el crecimiento económico e instrumental para la conectividad territorial. El impulso de las mismas requerirá, de acuerdo con las previsiones del Plan Nacional de Desarrollo a Medio Plazo, unas inversiones mínimas de unos 1.905 trillones de rupias (unos 100 millones de euros) en el período 2025-2029, de las cuales el 35,63% correrá a cargo de fondos estatales, el 24,78% de fondos regionales y el resto de fondos privados, nacionales o extranjeros, determinantes para el éxito de este impulso. Consecuente con ello, la Conferencia Internacional sobre Infraestructuras, celebrada en Jakarta los pasados 11 y 12 de junio, debatió los proyectos prioritarios y la colaboración público-privada (PPP).

Entre los proyectos prioritarios, destacó los de la nueva capital indonesia, Nusantara, en Kalimantan (Borneo) oriental, todavía a medio levantar; la línea de alta velocidad ferroviaria Jakarta-Surabaya; el dique marino gigante («Giant Sea Wall»), destinado a proteger las zonas costeras, en especial la de Jakarta, de las inundaciones y el aumento del nivel del mar, que se extenderá a lo largo de 700 kilómetros y abarcará desde Banten hasta Java oriental; la construcción, ampliación y modernización de puertos, para consolidar su papel como motores económicos y logísticos; la gestión sostenible de recursos hídricos; el tratamiento integral de residuos; el desarrollo de energías renovables; o la planificación, diseño y mantenimiento de carreteras y autopistas, proyectos, en fin, que ofrecen múltiples posibilidades a las empresas españolas, pese a la dura competencia de las empresas de otros países de la zona.

En cuanto a la colaboración público-privada (PPP), el esquema actual, como reconoció el Ministro de Obras Públicas y Vivienda, Dody Hanggodo, es un esquema complejo y burocratizante, que dificulta la atracción de inversiones, de ahí la necesidad de una reforma legislativa que sustituya a la normativa vigente. El Decreto Presidencial 38/2015, de 20 de marzo, que había enmendado en su momento el Decreto 13/2010, de 28 de enero, exige una pronta revisión que aborde con urgencia cuestiones como la incertidumbre e inconsistencia de superposiciones legales, los problemas de la preparación y viabilidad de los proyectos, o la falta de transparencia en la selección de estos últimos. Una revisión tanto más necesaria cuanto que este esquema, como manifestó el Ministro Coordinador de Infraestructuras y Desarrollo, Agus Harimurti Yudhoyono, es clave para una eficaz y eficiente colaboración entre el sector público y el sector privado.

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