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La Junta de Inversiones de Tailandia acaba de aprobar la Estrategia Quinquenal de Promoción de Inversiones (B.O.I., en inglés), que abarcará el período que va desde 2023 hasta 2027, y que se centrará fundamentalmente en la atracción de inversiones en industrias innovadoras, de alta tecnología y verdes, claves para el desarrollo y la competitividad tailandesa a largo plazo. Una Estrategia que busca conducir a Tailandia hacia una nueva era económica a través de la automatización, la inteligencia artificial y la «smart technology», en línea con los parámetros básicos de la cuarta revolución industrial, más conocida, de acuerdo con el término acuñado por Klaus Schwab, como «Industria 4.0«. A tal efecto, pretende apoyarse en tres conceptos generales y siete pilares singulares.

Los primeros no se refieren a cuestiones o sectores concretos, sino más bien a principios básicos sobre cómo Tailandia deberá fomentar y estructurar todas y cada una de las facetas de la nueva economía, tratando, al hacerlo, de fortalecer el actual estatus tailandés como plataforma regional para los negocios, el comercio y la logística, en abierta competencia con otros países sudesteasiáticos que persiguen idénticos o similares objetivos. Este enfoque es esencial para potenciar las inversiones en Tailandia, atrayendo más intereses hacia el país. Estos conceptos, inspiradores de los pilares que comentaré con detalle a continuación, son la innovación, la tecnología y la creatividad; la competitividad y la capacidad para adaptarse rápidamente a cualquier entorno; y la inclusividad, en particular en los ámbitos del medio ambiente y la sostenibilidad social, determinantes para el desarrollo y el bienestar sociales y pilares fundamentales para atraer más inversiones en Tailandia.

Los segundos aspiran a reflejar la posición del BOI sobre la política de promoción de inversiones en Tailandia, en especial en relación con áreas concretas de desarrollo industrial y de reformas políticas identificadas por la Estrategia, con objeto de convertir en realidad la visión de esta última. Estos pilares abarcan la mejora de las industrias existentes; la aceleración de la transición industrial hacia industrias verdes e inteligentes; la promoción de Tailandia como centro de negocios y puerta de entrada del comercio e inversión internacionales en la zona; el fortalecimiento de las pequeñas y medianas empresas y las «startups»; el impulso de las inversiones en las diferentes regiones de Tailandia; el fomento de inversiones que proporcionen desarrollo comunitario y social; y la generación de inversiones tailandesas en el exterior. Todos estos pilares son clave para fomentar las inversiones en Tailandia.

Tanto los conceptos como los pilares que acabo de mencionar son declaraciones de interés general que precisan de una mayor concreción para saber exactamente en qué medida van a afectar a los diversos sectores de la economía, cuál va a ser el papel que va a jugar el BOI en este contexto y, en fin, cómo van a mejorar los marcos regulatorios existentes, en particular para los inversores extranjeros y cómo esto influirá en las futuras inversiones en Tailandia. En cuanto a los sectores, todo parece indicar que los más beneficiados van a ser los de la construcción de vehículos eléctricos, los de las industrias verdes biocirculares y los de los sistemas de fabricación automatizados, junto con los de los de investigación y desarrollo (R + D), en un intento de hacer de la economía una economía cada vez más basada en el conocimiento.

El papel del BOI va a salir reforzado al desdoblarse en «promotor» (facilitador de beneficios fiscales y no fiscales); «integrador» (de herramientas de apoyo a la inversión); «facilitador» (de servicios) y «conector» (de industrias o sectores para crear más oportunidades de negocio). Todo ello hace pensar que el BOI, de contar con los recursos y los medios necesarios para ello, pondrá un énfasis cada vez mayor en el apoyo a las inversiones en Tailandia, tanto nacionales como extranjeras; en la mejora de los marcos regulatorios; y en la consecución de una mayor facilidad para hacer negocios, extremo este extremadamente sensible para los inversores extranjeros, pese a la mejora de Tailandia en el listado del «Ease of Doing Business» del Banco Mundial, al pasar del puesto 27 al 21 entre un total de 190 países.

Antonio Viñal
Abogado
AVCO Legal
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