A la hora de hacer negocios en el Sudeste Asiático, las empresas españolas suelen decantarse por los mercados de mayor dimensión y población, pasando por alto otros que no lo son tanto, pero que sin embargo también ofrecen excelentes oportunidades. Uno de ellos es sin duda Laos, por su situación estratégica entre Camboya, China, Myanmar, Tailandia y Vietnam, a orillas del río Mekong; por su superficie de 230.800 kilómetros cuadrados, superior a la de uno de los vecinos ya citados, Camboya; por su población de 7.500.000 habitantes, la mayoría con una edad media de 24,3 años; y por su permanente y progresiva apertura a la inversión extranjera.

Si bien es cierto que su nivel de desarrollo es todavía limitado, no lo es menos que los diversos planes socioeconómicos, como el IX (PNSEDP), vigente desde 2021 hasta 2025, junto con un nivel de seguridad jurídica y estabilidad política especialmente relevantes, han contribuido a impulsar de forma notable el crecimiento. La consecución de  una tasa del 7% – 8% en los últimos veinticinco años y, según todas las previsiones, del 4,2 % en 2023, hace probable que el país, centrado en  alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), consiga abandonar la lista de Países Menos Adelantados (PMA) en 2024 o en 2026, según las previsiones de Naciones Unidas.

Dicho ésto, ¿cuáles son las posibilidades de negocio que existen en Laos en la actualidad? ¿ qué sectores pueden ser más atractivos para las empresas españolas? ¿ a qué competencia regional o internacional van a tener que enfrentarse? ¿ cómo planificar la entrada en el país? ¿es conveniente o necesario contar con un socio local?. En principio, dado el nivel de desarrollo del mercado laosiano, las posibilidades de negocio abarcan prácticamente todos los sectores, pero, en la tesitura de tener que hacer una selección de ellos, los que figuran a continuación son probablemente aquellos que merecen una atención preferente, en función, claro, de cada estrategia empresarial y de los competidores locales.

– Agricultura (agronegocio) y silvicultura.

– Educación.

– Energía ( hidroeléctrica y, en menor medida, eólica, solar y térmica, con un potencial de hasta 23.000 MW).

– Infraestructuras.

– Logística y transportes.

– Industria (sobre todo las actividades fabriles que se establezcan en Zonas Económicas Especiales situadas a lo largo del Corredor Este-Oeste , en Vientiane, Savvannakhet o Champasak).

– Minería ( estaño, plomo, zinc, cobre, mineral de hierro, oro, lignito).

– Salud

– Suministro de agua y tratamiento de residuos sólidos

– Turismo (ecoturismo, turismo cultural y agroturismo).

Las exportaciones están supeditadas al registro previo en el Ministerio de Industria y Comercio y sujetas a los correspondientes aranceles ( entre el 0% y el 40% del valor declarado) e impuestos (IVA, del 7%; especiales, entre el 5% y el 90%, según los casos), mientras que las inversiones extranjeras, por regla general plenamente liberalizadas, está reguladas por Ley Nº 14/NA, de 17 de noviembre de 2016, de Promoción de Inversiones; por la Ley Nº 46/NA, de  26 de diciembre de 2013, de Sociedades; y por la Comunicación Nº 1327/MOIC.ERM, de 13 de julio de 2015, de la Lista de Actividades Empresariales de Inversores Extranjeros, que impone ciertas estipulaciones específicas a estos últimos en determinados casos, como contar con un socio local.

La Ley de Promoción de Inversiones regula distintas formas de inversión: desde la inversión cien por cien propiedad  nacional o extranjera, hasta una «joint-venture» societaria o contractual entre nacionales y extranjeros o entre empresas públicas y privadas, pasando por la colaboración público-privada; y, también,  distintos tipos de inversión, de carácter general (ya sean controladas -las que afectan a la seguridad nacional, al orden público, a las tradiciones nacionales o al medio ambiente- o no controladas), o concesional (para desarrollar y operar concesiones de tierras, zonas económicas especiales, zonas industriales de procesamiento para la exportación, minería, energía eléctrica, aviación y telecomunicaciones).

A su vez, la Ley de Sociedades contempla diversos instrumentos legales para canalizar una inversión directa, como son la sociedad de responsabilidad limitada ( con un capital mínimo de 1 $, ya se trate de una sociedad participada por ciudadanos laosianos o extranjeros, aunque en algunos casos, dependiendo de la naturaleza de la inversión, puede llegar a 125.000 $), la sociedad anónima ( con un capital de 6.100 $ o de 125.000 $, según sean ciudadanos laosianos o extranjeros los accionistas) y la sucursal (limitada a determinados sectores, como las líneas aéreas, banca y seguros). Y, por último, la Ley de Promoción de Inversiones, la oficina de representación, para estudios de mercado o coordinación con organismos públicos o privados laosianos.

La Ley de Promoción de Inversiones prevé un aspecto esencial, tan esencial como los anteriores, en todo proceso de inversión, como son los incentivos. A este respecto, los establece por sectores y por zonas ( zona 1: en áreas carentes de infraestructuras, con exenciones fiscales dursante 10 años; zona 2: en áreas con infraestructuras relativamente desarrolladas, con exenciones fiscales durante 4 años y zona 3: en Luang Prabang, Vientiane, Pakse y Khanthabouly, con exenciones fiscales específicas). Además, esta misma Ley, que preserva el derecho del inversor extranjero a la repatriación de capital, activos e ingresos,contiene, lo que es sin duda igualmente importante, diversos  mecanismos destinados a la resolución de disputas.

En mi último viaje a Laos he podido comprobar por mi mismo, a través de reuniones y conversaciones con los responsables del Ministerio de Planificación e Inversión y de la Cámara Nacional de Comercio e Industria, así como de análisis y comentarios sobre la normativa anteriormente citada, los esfuerzos políticos y empresariales para promover -y proteger- la inversión extranjera, clave en el desarrollo económico y social del país. Por ello, las empresas españolas, como ya lo están haciendo otras empresas europeas, no deben perder de vista las ventajas que el mercado laosiano ofrece en estos momentos, unas ventajas respaldadas, como decía al principio, por algo crucial para un inversor: seguridad jurídica y estabilidad política.

Antonio Viñal. Abogado

Avco Legal

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